Jurisprudencia - Contrato de Garage

Tuesday, May 30, 2006

JURISPRUDENCIA

CONTRATO DE GARAGE

1. El contrato de garaje, es una convención a la que le son aplicables, en forma armónica, las normas de los contratos de locación y depósito, no siendo necesaria la instrumentación escrita de sus cláusulas y admitiéndose cualquier medio de prueba a los fines de acreditar su celebración. En este aspecto, la obligación deΘl garajista es la organización de los medios humanos y previsiones técnicas concretas para cumplir con la finalidad de cuidado y seguridad del rodado sobre el cual tiene la guarda, lo que conlleva la responsabilidad por los daños y perjuicios causados por los automóviles que se ponen a su cuidado. Cámara Civil Sala L “Monaco Oreste Alejandro C/ Gertner Raúl Omar s/ sumario.

2. En este contrato sigue siendo esencial el deber de guarda y custodia del vehículo así como su restitución en el estado en que fue entregado. Caso contrario, el garajista, en principio, incurre en responsabilidad. Las causales de eximición de responsabilidad han sido juzgadas mas rigurosamente en una tendencia creciente a aplicarlas con sentido restrictivo cuando el garajista depositario encuadra en la condición de empresario comercial, dada la organización de su establecimiento. Juzgado Comercial N° 2, “Inca S.A. Cía. de Seg. C/ Garaje Alvear s/ ordinario”, 25/3/98.

3. Si el espacio guardacoches objeto de locación, se encuentra afectado al régimen de propiedad horizontal (ley 13.512) y al reglamento de copropiedad y administración, la relación jurídica entre las partes debe analizarse como mera locación de cosas, pues la ausencia de empresario responsable de la organización profesional que toma a su cargo la obligación de poner a disposición de los usuarios un lugar para estacionamiento, como asimismo la guarda y conservación de los vehículos, impide encuadrar la referida relación en el contrato de garaje. Cámara. Civil Sala K “Verrascina de Ambrosio Inés C/ Metalúrgica Nicorol S.A. y otro s/ daños y perjuicios.

4. El contrato de garaje, que por carecer de regulación propia cae dentro de la categoría de los contratos innominados o atípicos (art. 1143 C. Civil y nota), se rige – en defecto de estipulaciones de las partes – por las normas generales relativas a las convenciones y las particularidades de los contratos con los cuales tiene analogía: la locación de cosas, de servicios, de depósito, cuya aplicación dependerá de la naturaleza de la relación jurídica comprometida. Cámara Comercial, Sala B, “Degand Arsenio C/ Meve”, 25/8/78, L.L. 1978-D-713.

5. La naturaleza de la actividad que se desarrolla es precisamente la guarda de vehículos en lugares que por su propia índole serán destinados a un frecuente movimiento de personas y rodados. Por ello quienes están ofreciendo públicamente una actividad sistemática con tales características, deben instrumentar una organización idónea a tales fines. El garajista no se libera cuando los medios de seguridad o el personal de vigilancia son insuficientes para la prestación a la que se obligan, o sus prácticas desaprensivas han facilitado la comisión de delitos en perjuicio de sus clientes. Cámara Comercial, Sala C, “Tristán Juarez Matorras S.A. C/ Automotores y Servicios S.A.”, 3/11/80.

6. El garajista debe conocer las alternativas vinculadas con la entrada y salida de los vehículos a su cuidado y, si no arbitró medidas tendientes a efectuar de alguna manera ese control, su negligencia no puede funcionar en contra de aquél a quien se le exige una prueba categórica acerca de las circunstancias en que el hurto se produjo. Cámara Comercial, Sala B “Miyar Alberto C/ Szaingurten Jaime”, 2/8/88.

7. En el contrato de garaje la posibilidad de demostrar las circunstancias en que un rodado dejado bajo la custodia del garajista fue hurtado, la tiene éste mediante la organización que estime necesario adoptar, resultando inadmisible pretender que ante la inexistencia de ella el propietario del bien deba, a manera de prevención, reunir elementos probatorios para cada oportunidad en que lo deja para su guarda o se apersona a retirarlo. Cámara Comercial, Sala A “Yarde Buller C/ Alsis S.A.”. 5/5/94.

8. En los casos de responsabilidad en el contrato de garaje, la eximente de fuerza mayor o caso fortuito, debe entenderse restrictivamente, por cuanto se está ante un caso genérico de responsabilidad contractual en donde no juegan principios de excepción. Cámara Comercial, Sala A, “Lalor Alejandro C/ Orasmin Sotelo y otro”, 25/6/79, L.L. 1980-A-5.

9. Es jurisprudencia reiterada que el dueño del garaje solo puede exculpar su responsabilidad inherente a su profesión, como consecuencia de las obligaciones emergentes del contrato de garaje celebrado con sus clientes, cuando el evento acaecido responde a intimidaciones a mano armada. En tal caso se hace de aplicación por extensión, lo previsto con respecto a los hoteleros en el art. 2237 C. Civil. Por tanto, debe estimarse que constituye fuerza mayor, el hecho de la entrada de ladrones en las posadas o garaje cuando lo hicieron con armas o por escalamiento que no pueden resistir. Cámara Comercial, Sala A, “Tronge Enrique C/ Ibero Araucana S.C.A.”, 31/8/78, L.L. 978-B-267, jurisprudencia que actualmente no se aplica.

10. La obligación de debida guarda y custodia del automotor es de la esencia de la relación contractual con el dueño del automóvil, que origina salvo caso fortuito o fuerza mayor, la consiguiente responsabilidad por la no restitución oportuna del vehículo a su dueño. Las cláusulas de irresponsabilidad insertadas en los tickets y carteles de estacionamiento, no obstan a lo expuesto, ya que frente al régimen de responsabilidad que es imputable según lo ya dicho, las mismas carecen de virtualidad y eficacia comportando una verdadera contradicción con la esencia del contrato. Cámara Comercial, Sala A, “Cía. Arg. De Seguros Minerva S.A. C/ Vazquez y otros, 20/10/82.

11. Si el automóvil fue estacionado en la zona de parquímetros, no se encuentra configurado un contrato de garaje y por ende no existe obligación de custodia ni de restituir por parte del permisionario. El pago de una suma de dinero tiene en este caso el carácter de una tasa por la prestación de un servicio público, cual es el de servir con los parquímetros, a una mejor distribución de los espacios destinados al estacionamiento de vehículos lo que se logra mediante el doble juego de limitación de tiempo e imposición de un canon. Cámara Comercial, Sala D, “Katz Sofía C/ Caogal SRL”, 16/6/83.

12. No puede responsabilizarse al titular de un restaurante por la sustracción de un vehículo de propiedad de uno de sus cl
Θientes cuando el único servicio que presta a su clientela es hacerse cargo de la tarifa de estacionamiento y aún cuando exista una estrecha vinculación con el propietario de la playa de estacionamiento, si se trata de personas jurídicas diferentes. Cámara Comercial, Sala E “Castells Ramón C/ titular del estacionamiento de Ayacucho 1738/40, s/sumario”, 5/8/92.

13. No resulta responsable el garajista por el robo de artículos de valor dejados en los automóviles, sin previo aviso al mismo. Es imposible pretender que el garajista deba hacerse cargo del robo de un bien de importancia dejado en el interior de un vehículo por la sola circunstancia de haberse abonado dos horas de estacionamiento, máxime cuando no se ha probado que conociese la guarda del bien que se encontraba en el automóvil, ni que hubiese consentido esa suerte de depósito. Cámara Comercial, Sala D “Jupiter Cía. De Seguros S.A. C/ Wais Simon s/ ordinario”, 9/5/88.

14. Resulta improcedente extender los efectos del contrato de garaje a las mercaderías que eventualmente fueron dejadas en el vehículo, de modo que esas no comprometen la responsabilidad del garajista, cuando no se ha probado que este hubiese asumido compromiso de guardarlas. Cámara Comercial, Sala B “Miyar Alberto C/ Szaingurten Jaime”, 2/8/88

15. Si bien es cierto que el garajista tiene la obligación de devolver al cliente el auto en las mismas condiciones en que este fue entregado, débito que alcanza no solo al rodado sino también a los accesorios lógicos y naturales de cualquier vehículo como por ejemplo la goma de auxilio, el cricket, las balizas, etc.- Sin embargo, muy distinto es el supuesto de otros elementos que habrían estado depositados en la cajuela del vehículo, sin haber sido denunciada su presencia al custodio del mismo, resultando por ello improcedente pretender ser indemnizado, toda vez que es menester prueba concluyente que no deje lugar a dudas de su existencia, pues de lo contrario, la indemnización constituiría una fuente de enriquecimiento sin causa para el damnificado, debido a que no es usual que bienes de cierto valor que no integran la dotación habitual del automóvil, se dejen en el baúl en condiciones precarias de seguridad e imponiéndole de ese modo al garajista una obligación adicional de custodia no contemplada en las condiciones normales del contrato. Cámara Comercial, Sala A “Gil de Bodnar Gladys C/ Garajes Norte SRL”, 29/2/96

16. Cabe hacer lugar a la demanda promovida por indemnización de robo de un vehículo mientras se hallaba depositado en la playa de estacionamiento de un hipermercado, toda vez que si bien –en el caso- no puede sostenerse que medió un contrato típico de depósito, no necesariamente se sigue de ello la inexistencia de ningún tipo de relación jurídica que obligue a la accionada respecto de las personas que estacionan sus rodados en dicha playa. La modalidad operativa o empleada por una empresa titular de un emprendimiento comercial de envergadura constituye una oferta dirigida a la potencial clientela, de una prestación accesoria de estacionamiento gratuito complementaria de su actividad principal de comercialización de mercaderías y otros productos que se integran con la aceptación de quienes se avienen a aprovechar la infraestructura y presunta seguridad suministrada para el resguardo de sus vehículos, surgiendo de esta manera un vínculo contractual en que cobra decisiva importancia la obligación de guarda, custodia y restitución de vehículos depositados. Por ello resulta irrelevante la falta de control en la entrada y salida de automóviles, la inexistencia de barreras y de otros recaudos tales como tomar el número de patentes, entregar tickets, comprobantes de ingreso y egreso, pues predica la ausencia de un adecuado control y una notoria negligencia en el cumplimento de las obligaciones que le competen, resultando operativa la regla que dispone que nadie puede alegar su propia torpeza. Cámara Comercial, Sala A, “Sancor Coop. De Seg. Ltda C/ Cencosud S.A. s/ ordinario, 6/3/98.

17. El garajista tiene la obligación de guardar y custodiar el bien recibido y de restituirlo sin deterioro a su dueño, salvo que hubiere mediado caso fortuito o fuerza mayor. En consecuencia, si el automóvil fue chocado en la playa de estacionamiento que él explota, no se libera individualizando al autor directo del daño – pues ello daría lugar a una causal de eximición no contemplada en el art. 2203 C. Civil – sino que, debe asumir las obligaciones propias de esa relación y, por lo tanto, la responsabilidad consecuente del incumplimiento, sin perjuicio de los derechos que en su caso pueda alegar contra el responsable directo del daño. Cámara Comercial, Sala E “Maritor S.A. C/ Fortbel SRL s/sumario” 30/4/96.

18. Es cierto que en el supuesto de verificarse un robo a mano armada de un vehículo en un garaje no corresponde exigir que la persona que se encuentra a cargo del local trate de repeler el asalto con grave riesgo de su vida. Pero, la irresistibilidad material del asalto efectuado en un garaje no es una contingencia irresistible económica, no jurídicamente, pues la formación – por parte del empresario – de un fondo para resarcir a los depositantes cuyos vehículos han sido sustraídos y la posibilidad de contratar un seguro de robo, denotan la existencia de medio para impedir el daño causado al depositante.
Las deficiencias que facilitan la consumación de un robo no pueden liberar de responsabilidad bajo el amparo de la irresistibilidad de la agresión, dado que aquellas importan la concurrencia de culpa inicial del empresario al asumir obligaciones que no podía cumplir. Cámara Comercial, Sala B “La Rectora Cía. Arg. De Seguros S.A. C/ Garaje San Cayetano s/ordinario, 28/9/95.

19. No obstante las escuetas constancias que un ticket contiene – siendo su uso habitual en el ramo – y no existiendo en la causa circunstancia alguna que desvirtúe su relación con el pretendido contrato de garaje, resulta prueba suficiente de la existencia del mismo y de que el rodado estaba en el garaje al momento de su sustracción. Cámara Comercial, Sala C “Agrosalta Coop. De Seg. Ltda C/ Gran Montecarlo SRL s/sumario, 31/5/95

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